Tintura madre, ¿qué es y para qué sirve?

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La fitoterapia es la medicina herbal que nuestros antepasados empleaban para curar las enfermedades por medio de los principios activos y medicamentosos de las plantas de su entorno. Este conocimiento botánico, sínonimo en el siglo XV de materia médica, naturalista y médico tiene su origen en los grandes herbarios que datan de la época de los sumerios hasta llegar al reputado y famoso Dioscórides, obra farmacológica por excelencia.

Entre los remedios herbales con fines curativos encontramos las tinturas madres, compuestos hidroalcohólicos que extraen la droga activa de la planta fresca por medio de la maceración y la posterior percolatación.

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Estas tinturas madre pueden ser simples, cuando para su elaboración sólo ha sido empleada una planta como es el caso de la tintura madre de lavanda o la de diente de león que te explico en mis últimas entradas. Por otro lado, están las tinturas madres compuestas que son el resultado de la maceración de varias plantas frescas cuyos principios activos cooperan entre sí y hacen más potente el remedio.

Fórmula magistral para elaborar una tintura madre

La fórmula magistral que recoge la farmacopea para la elaboración de este tipo de droga vegetal es de un 10% de planta fresca a razón de 100ml. de alcohol de 45º a 65º. Para la recolección de la planta es aconsejable tener en cuanta cuál es la mejor época, cuándo la parte escogida (hojas, flor, etc.) está en su máximo apogeo; es decir, se recomienda acompasar la recolección de la parte de la planta al momento en el que la energía se concentre en dicha parte.

Paracelso presentó, además, la «doctrina de las signaturas», según la cuál las enfermendades consistían en desequilibrios químicos. Por tanto, debían ser tratadas con remedios químicos. Las plantas, como los minerales, están marcados por ciertos signos, que indican su particular uso medicinal. (…) Se señalaba la estrecha unión de la «qúimica médica» (iatroquímica) con la alquimia.

Tesoro de los remedios secretos de Evónimo Filiatro. Conrad Gesner. (pag. 91)

Para su posterior elaboración, la parte de la planta escogida debe ser machacada en un mortero o cortada en varios trocitos. Después, se introducirá en un frasco esterilizado y se incorporará el disolvente alcohólico hasta llenarlo. Acto seguido, se cerrará y se agitará para que la solución quede bien mezclada. Por último, se macerará un lugar fresco y alejado de la luz directa un ciclo lunar, 28 días, y se irá agitando para dinamizar el preparado una vez al día.

Al finalizar el período de maceración, solo quedará filtrar el preparado a otro frasco esterilizado y etiquetar nuestra tintura madre con el nombre de la planta, la fecha, la proporción de planta y disolvente utilizado y, si queremos, podemos añadir información fitoterapéutica con los beneficios principales y sus usos más comunes.

Podrás almacenarla en tu despensa, bien sellada y alejada de la luz, hasta un máximo de 6 meses.

Formas de administración

Con bastante frecuencia, las tinturas madres pueden ser empleadas tanto por vía tópica como por vía oral, exceptuando obviamente aquellas que sean tóxicas para su consumo interno. Además, hay que tener presente que los fines terapéuticos y curativos de las plantas dependen de los compuestos y principios activos de éstas, por lo que un mayor conocimiento de fitoterapia nos permitirá emplear con excelencia los compuestos amargos, las saponinas, mucílagos, alcaloides, taninos, cumarinas, vitaminas, minerales, etc. al síntoma o causa de desequilibrio. En caso de desconocimiento fitoterapéutico, consulta con un profesional antes de hacer y consumir un preparado.

Por regla general, la dosificación de la tintura madre por vía interna es de entre unas 15 a 30 gotas en un vaso de agua durante 3 veces al día. No obstante, cada caso es individual y habrá que hacer una valoración personal previa al consumo del remedio.

Para su uso externo, dependiendo de la planta, puede ser empleado para administrarnos friegas, estimular el sistema circulatorio, la linfa, etc o bien como ingrediente principal para un fantástico baño de asiento, pediluvio; una locción cicatrizante, desinfectante, antiinflamatoria; un fomento para dolores digestivos, cólicos…; para gargarismos y desinfectante bucodental, etc. Como ves, las posibilidades son infinitas.

Recuerda que estas son tan solo algunas consideraciones generales a tener en cuenta acerca de las tinturas madre de plantas frescas.

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